Si cogemos la carretera denominada de
la Cabra Montés
que parte del Suspiro del Moro llegamos a Otívar, en el extremo suroccidental de la provincia granadina, al pie de
la Sierra
de Cázulas y de
la Almijara. En
su término municipal nace el río Verde que discurre por el valle que lleva su nombre y que riega las tierras de esta población, de Jete y Almuñécar. La tortuosidad, laderas abruptas, y fuertes pendientes son las características fundamentales de esta zona.
No existen datos fiables sobre los orígenes de este municipio, si bien su estructura denota su ascendencia árabe, típica de
la Alpujarra
baja, con calles estrechas y de pendientes pronunciadas.
Al parecer el pueblo se crea a raíz de aquella ruta del pescado que iba desde Almuñécar hacia Granada. La actual calle Venta era el lugar de descanso y reposo de los mercaderes y la calle Cargadero era donde descargaban las mercancías portadas por animales. Se cree que el vocablo Otívar procede del euskera, al igual que otros topónimos granadinos como Otura. Actualmente tiene una población de 1.300 habitantes aunque en la década de los 50 llegó a tener unos 4.000, Este descenso ha venido como consecuencia de la emigración , principalmente a Cataluña, País Vasco y al extranjero.
Antiguamente los vecinos de Otívar se dedicaban a trabajos en la sierra, tales como carboneros, madereros, cabreros, calereros. Con posterioridad comenzó la implantación de los cultivos subtropicales, ocupando actualmente al 80 por ciento de la población. El 20 por ciento restante se dedica a la construcción y a la hostelería como actividad complementaria ante el incipiente turismo rural. La figura histórica más destacada es la de don Juan Fernández Cañas, "el tío Caridad". El célebre alcalde de Otívar, guerrillero conocido también por "el coronel", que tuvo en jaque a las veteranas fuerzas napoleónicas y que tan famoso se hiciera en la guerra de
la Independencia.
El monumento más emblemático de la población es la iglesia de Nuestra Señora de
la Concepción
que data de mediados del siglo XVIII. Más antiguo que el propio Otívar, es la finca de Cázulas, que hasta 1977 fue un marquesado. La citada finca de procedencia árabe ocupaba las dos terceras partes del término municipal y fue fiel reflejo de todos los acontecimientos propios de la nobleza andaluza. De manera significativa cabe señalar la declaración de
la Sierra
de Almijara junto con las de Alhama y Tejeda como Parque Natural. Este fenómeno supondrá un impulso decisivo para el desarrollo del turismo rural en la zona. Su enclave natural con fascinantes paisajes, permite la práctica de deportes de aventura como descenso de barrancos y senderismo.

|